No sé el nombre que en verdad tú te mereces, lo busqué y no existe en el diccionario. Si hoy quisiera describir lo que pareces le harían falta letras al abedecedario. Ni que hablar de tus infames actitudes, no merecen ser siquiera pronunciadas. Has perdido la única de tus virtudes al hacerme en este mundo desdichada. Ojalá que el sol te olvide unos cuantos días y te abrase una fría melancolía. Ojalá que encuentres a quién por mi te perdonde, y de paso sea también quién te traicione y te diga el nombre que debes llevar.
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