jueves, 28 de enero de 2010
El mejor amigo del hombre:
4 Estos últimos años han sido un infierno. Mi amiguito parece haber cobrado vida propia, y a veces es como un soldadito que se pone en posición de firmes en los momentos menos apropiados. Es muy extraño. Es como tener un animalito con voluntad propia viviendo en el cuerpo de uno. A veces, no puedo hacer nada para detenerlo. Puedo controlar todas las demás partes de mi cuerpo: brazos, piernas, manos, pies; ninguna de ellas se mueve involuntariamente, sólo si yo lo ordeno. Pero mi amigo es distinto. Tiene sus propias intenciones. A veces (especialmente cuando hay chicas presentes), por más que intente aquietarlo, no me hace caso. Las chicas no saben la suerte que tienen. Si se excitan, o algo así, ¿quién se entera? Pueden mantenerlo en secreto. Pero para nosotros es distinto. Cuando empezamos a prestar atención a las partes femeninas de las chicas -un vistazo de senos, la insinuación de un muslo- zas, el amiguito se levanta, listo para la acción, con un saludo a todo lo femenino.
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